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cafeína y té

Originalmente llamada “Teína”, la cafeína fue descubierta por primera vez en el té en 1827. Posteriormente se comprobó que la “Teína” del té era idéntica a la cafeína del café, y entonces el término “Teína” entró en desuso. Mientras que la cafeína del té y del café son técnicamente idénticas, la experiencia es distinta debido a tres factores claves:

1. Hay considerablemente menos cafeína en una taza promedio de té, especialmente cuando consideramos tés verdes y blancos, ya que estos son infusionados por tiempos más cortos y a temperaturas más bajas.
2. L-teanina, un aminoácido que se encuentra sólo en el té, tiene un efecto relajante que contrarresta el efecto nervioso de la cafeína sin reducir el incremento de alerta.
3. El alto nivel de antioxidantes que se encuentra en el té ralenta la absorción de cafeína por nuestro cuerpo, resultando en un ligero aumento del compuesto en el sistema y un periodo de alerta más prolongado sin la caída al final.

El mito más grande sobre el contenido de cafeína entre el café y el té es que té contiene más cafeína que el café. Si bien esto es cierto cuando medimos el contenido en el café y en el té seco, esto es falso cuando comparamos las infusiones de ambos. Después de todo, normalmente utilizamos dos gramos de té para una taza y 10 gramos de café para la misma cantidad de agua. Un famoso y citado estudio británico realizado el 2004 analizó 200 tazas preparadas por consumidores en base a sus rutinas normales de infusión. Se encontró que el promedio del nivel de cafeína en las tazas de té (té negro estilo inglés) era de 40 mg. v/s 105 mg en la taza promedio de café.

La cantidad de cafeína en el té depende de un gran número de factores, incluyendo el método y duración de la infusión. Los estudios también muestran que el tipo de cosecha y las hojas que se seleccionan de la planta también afecta el contenido de cafeína del té. Las hojas más jóvenes y que se encuentran a mayor altura en la planta, contienen concentraciones mucho mayores de cafeína y antioxidantes.

El impacto más grande en el contenido de cafeína es la temperatura del agua y el tiempo de infusión. Las hojas de tés negros, oolongs, verdes y blancos tienen sorprendentemente contenidos de cafeína muy similares. Pero un té infusionado por 5 minutos en agua hirviendo va a transmitir mucha más cafeína a la taza que uno infusionado por 2 minutos a 70º C. Seamos claros: La oxidación no aumenta el contenido de cafeína en el té. No hay ningún respaldo científico que avale este mito tan común, y es el resultado de medir la cafeína en la taza después de métodos típicos de infusión e incorrectamente dar crédito a esos resultados y no al té mismo.

Mientras es difícil (y usualmente incorrecto) hacer una afirmación real de cuanta cafeína hay en el té verde v/s el negro, la variedad utilizada (sinensis v/s assamica), los métodos de cultivo (con sombra, en altura o baja altura) y la selección de la hoja (cosechas nuevas o viejas) hacen que los siguientes tés destaquen dentro de sus clases:

Relativamente baja cafeína:
Genmaicha (Verde)
Gunpowder (Verde)
Hojicha (Verde)
Kukicha (Verde)
Keemun (Negro)
Relativamente alta cafeína:
Silver Needles (Blanco)
Gyokuro (Verde)
Matcha (Verde)
Assam (Negro)
Ceylon (Negro)
Darjeeling (Negro)

También hay que tener en mente que, ya que las bolsas de té suelen contener hojas rotas y de menor tamaño, ellas producen una infusión con más cafeína que el té en hebra. Esto también es cierto para los tés muy finos. En comparación, el mismo volumen de café ofrece el doble de cantidad de cafeína. De hecho, la mayoría de las bebidas de fantasía también tienen mayor contenido de cafeína.

Recientemente, ha habido una gran preocupación en Estados Unidos por el posible peligro de la cafeína. La tolerancia a la cafeína varía considerablemente entre los individuos, con algunos siendo mucho más sensibles a la cafeína que otros. Una idea equivocada muy común es que aquellos que son intolerantes a la cafeína deberían tomar té descafeinado. El té descafeinado, de hecho, no está libre de cafeína completamente. Aún contiene alrededor de 5 a 10 mg por taza.

Un mito bastante común es que puedes “hacer tu propio té descafeinado” dejando infusionar brevemente el té y luego botando el licor. La teoría dice que gran parte de la cafeína se libera durante la primera infusión. Sin embargo, la verdad, es completamente distinta. La cafeína se va extrayendo con el tiempo, y los primeros 30 segundos de una infusión de cinco minutos puede simplemente extraer del 20 al 30% de la cafeína (la cantidad va a depender de la hoja y el estilo de procesamiento). También es importante mencionar que los antioxidantes y otros beneficios para la salud se extraen mucho más rápidamente que la cafeína. Como resultado, esa primera infusión rápida remueve ambos la cafeína y los elementos saludables que se encuentran en el té.

Para eliminar completamente la ingesta de cafeína, uno debe cambiarse a las infusiones. Todo el té viene de la misma planta, Camellia sinensis, que contiene cafeína. Las infusiones como la manzanilla, rooibos y menta, se obtienen de plantas que no están relacionadas con la Camellia sinensis por lo que son naturalmente libres de cafeína.