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Historias de Té

La leyenda dice que el té fue descubierto hace unos 5.000 años aproximadamente por el Emperador chino Shen Nung cuando tan solo una pequeña hoja voló a posarse en la fuente de agua hirviendo del Emperador. El se dio cuenta que la hoja no sólo mejoró el sabor del agua, sino que además tenía un efecto de estímulo en el cuerpo. El resto, como dicen, es la historia de la bebida favorita a nivel mundial.

La segunda historia viene de la India, en respuesta a la antigua leyenda china que atribuye el descubrimiento del té a Shen Nung. De acuerdo con los cuentos indios, el té fue una creación divina por parte del mismo Buda. Durante un peregrinaje a China, se dice que Buda tomo un voto para meditar sin descanso por nueve años. Pero, después de un tiempo, se quedó dormido. Cuando se despertó, se dice que, arrancó sus párpados y los tiró al suelo debido a la frustración. Supuestamente, los párpados echaron raíces y germinaron como plantas que produjeron hojas en forma de párpado. Luego el mordió las hojas de esta planta, y su fatiga de desvaneció. La planta, por supuesto, se dice, fue la primera planta de té, la cual fue llevada por él a China. Sin embargo, es importante destacar que no hay ninguna prueba que indique de que Buda efectivamente fue a China, sin mencionar el hecho de que tendría mayores problemas de qué preocuparse (además del hecho de mantenerse despierto) si ya no tenía párpados.

Otra historia cuenta el origen de un té bastante popular en China, Ti Kuan Yin. De acuerdo con la leyenda, Kuan Yin, la diosa de la misericordia, presentó té como regalo a un devoto granjero que diligentemente mantenía su viejo y dilapidado templo. Al interior del templo se encontraba una elegante estatua de hierro de Kuan Yin, a la cual sus seguidores rezaban por iluminación. Un día, sin embargo, la estatua de hierro pareció tomar vida. En shock, el granjero calló en sus rodillas y la diosa susurró, “La llave para tu futuro está afuera de este templo. Nútrela con ternura; será el soporte tuyo y de los tuyos durante las generaciones venideras”. Incapaz de contener su curiosidad, salió y se encontró un desaliñado arbusto.

Después de mucho cuidado, el arbusto creció rico y pleno, con hojas verdes y gruesas. Experimentando, el granjero secó las hojas en un wok de piedra. Lentamente se tornaron de un color suave negro como el carbón, tal como la estatua de Kuan Yin. El néctar producido por estas hojas fue ambrosíaco y fragante, como la flor más fina. Fue más delicioso que cualquier otra bebida que haya jamás tocado sus labios. Fue así como , el mágico Ti Kuan Yin – “El té de Kuan Yin” – cobró vida.

La siguiente historia describe otro origen de un té. A diferencia de las otras historias, esta no está basada en la magia de las leyendas, sino más bien en lo práctico de la economía. La otra diferencia con el resto de las historias es que el origen del Genmai Cha está comprobado históricamente. Contrario al asequible lujo en que el té se ha convertido hoy en día, el té solía ser una mercadería muy costosa. Los campesinos japoneses encontraron difícil el poder permitirse cantidades más grandes de té de calidad, y comenzaron a mezclarlo con arroz tostado, un producto muy abundante (y barato). De esta forma eran capaces de obtener más tazas de té de la misma cantidad de hebra. Este té ha crecido desde su humilde origen para convertirse hoy en uno de los favoritos de aquellos que viven en grandes ciudades en Japón e incluso Occidente, y es considerado una de las variantes más interesantes del té.

El descubrimiento del té por parte de Occidente dio origen a uno de los monopolios más grandes y poderosos del mundo. El poder de la “The British East Indian Company”, apodada “The John Company”, se debió a la insaciable sed de té y a las inimaginables distancias que la compañía recorría para satisfacer esta demanda. Mientras los consumidores en Occidente deseaban té, eran incapaces de encontrar algo que China quisiera comercializar por él, hasta que descubrieron el opio. “The British East Indian Company” creció cosechas de este dañino y barato producto en la vecina India y lo comercializó por té Chino. Debido a su adictiva naturales, la demanda de esta droga creció rápidamente.Esto resultó en una vida de adicción, que terminó por asegurar un abastecimiento prácticamente ilimitado de té.

La última historia no trata del origen de ningún tipo en particular de té, sino con el origen de la palabra misma “Té”, en China el té se conoce comúnmente como “cha”. La razón por la cual nosotros lo conocemos por otro nombre se refleja en una interesante mezcla de historia y geografía. Cuando el té alcanzó el mercado europeo a fines del siglo 16 y principios del 17, llegó a través del puerto de comercio de Amoy (hoy en día conocido como Xiamen) en la provincia de Fujian, China, en el dialecto local el té era conocido como “tey” en vez de su más popular forma “cha”, es así como en la Europa Occidental fue la palabra Té y sus derivados (Thé, Tea, Tee, etc.) la que se comenzó a utilizar, mientras en otros países como India, Rusia y Turquía fueron introducidos al té como “cha” por los comerciantes que viajaban por la ruta de la seda.