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tipos de té

Todo el té viene de las hojas de la planta Camellia sinensis. Los estilos de té, son producidos al alterar la forma y química de la hoja, conocido esto como “Procesamiento” o “Manufacturación”.

El procesamiento del té consta de cinco pasos básicos, habiendo algunos tés que no utilizan todos estos procesos, mientras que otros tés repiten muchos de ellos. Los procesos básico de manufacturación son Recolección, Marchitado (permitiendo a las hojas que pierdan humedad y se suavicen), Enrulado (dándole forma a las hojas y extrayendo sus aceites esenciales), Oxidación (ver abajo) y Secado.

La parte más importante, y que define cómo el té va a ser clasificado, es la oxidación. La oxidación es el proceso natural en el cual las enzimas de las hojas del té son expuestas, e interactúan, con el oxígeno, una vez que la estructura celular de la hoja ha sido rota. Esto puede pasar rápidamente, a través del enrollado, cortado y molido, o de una manera más lenta, a través de una descomposición natural de la hoja. Es exactamente el mismo proceso que se puede apreciar en un pedazo de fruta que se deja al aire libre y que comienza a tornarse marrón. Si se corta o machuca la fruta, esta se tornará marrón más rápidamente.

Nota: La oxidación es comúnmente, pero incorrectamente, llamada fermentación, por algunas personas dentro de la industria del té, este error se debe probablemente a la comparación que se hace con la fermentación involucrada en la uva para producir el vino. Hoy en día todos saben que esto es realmente una oxidación, pero debido a su larga historia la palabra “fermentación” aún se utiliza. Por ejemplo, esto es muy frecuente de escuchar de verdaderos expertos en té de la India. (Claro que sería de muy mala educación corregir a alguien que venga de un país productor).

Los cinco estilos básicos del té son Blanco, Verde, Oolong, Negro y Rojo.

té blanco

Es esencialmente un té no procesado. El nombre deriva de los “pelitos” blancos que se encuentran en brotes sin abrir o abiertos recientemente, lo más tierno de la planta del té. El té blanco simplemente se cosecha y se deja marchitar y secar. Simplemente eso. Si el clima no coopera las hojas se ponen cuidadosamente en tómbolas con aire no muy caliente para ayudar en el proceso. Pero las hojas no son ni enrolladas ni moldeadas, etc. Ocurre una pequeña oxidación, de forma natural, ya que puede tomar uno o dos días que las hojas de té se sequen al aire libre. Es por este motivo que algunos tés blancos, como el clásico Baimudan, tiene hojas de diferentes colores (Blancas, verdes y marrones). Los tés blancos producen un licor verde pálido o amarillo y son los más delicados en sabor y aroma.

té verde

El té verde se cosecha, se marchita y se enrula. No se oxida ya que durante el proceso de enrulado la oxidación es prevenida aplicando calor. En el té verde, las hojas frescas son expuestas al vapor o salteadas (arrojadas en un wok caliente y seco) a una temperatura lo suficientemente caliente para hacer que la encima deje de oscurecer la hoja. Como cuando se blanquean los vegetales.

Al mismo tiempo las hojas son moldeadas, enrollándolas en los dedos, presionándolas en los bordes del wok, enrollando y revolviendo, se han creado incontables formas, cada una con un sabor diferente. El licor de un té verde es típicamente un color verde o amarillo y el sabor va desde tostado, notas a pasto a vegetales cocidos, con una ligera astringencia.

té azul (Oolong)

El Té Oolong es uno de los tés que toma el mayor tiempo de producir. Utiliza los cinco pasos básicos de manufacturación, con un enrulado y oxidación realizados repetidas veces. Estos tés se tienen una oxidación que va entre el 8% y el 80% (esto se mide al ojo, en función de la cantidad de marrón y rojizo que se puede encontrar en las hojas mientras el té se está manufacturando). Las hojas son enrolladas delicadamente, y se les permite descansar y oxidarse por un tiempo. Luego se volverán a enrollar y oxidar una y otra y otra vez. Durante el transcurso de muchas horas (e incluso días), se crean una serie de capas de aromas y sabores. Los oolongs suelen tener sabores y aromas mucho más complejos que los tés verdes y blancos, con una astringencia suave y delicada y ricas notas florales y frutales. Debido a sus características suaves, pero a la vez intensas, los oolongs son ideales para los nuevos consumidores de té.

té negro

El té negro también pasa por los cinco pasos básicos, pero se le permite oxidarse completamente. Además los pasos son realizados en una forma mucho más linear, por lo general no se repiten. El té queda listo en tan solo un día. El licor que se obtiene de la infusión del té negro suele tener tonalidades que van desde marrón oscuro a rojo intenso. Los tés negros tienen los sabores más fuertes e intensos y en algunos casos son los que tienen la mayor astringencia. Los tés negros, especialmente aquellos de India y Sri Lanka, se consumen regularmente con leche y azúcar y son las bases más populares para tés helados.

té rojo

El té rojo tiene una manufacturación completamente diferente. Al comienzo pasa por un proceso similar al del té verde, pero antes de que las hojas se sequen, se deja añejar, ya sea en hoja suelta o comprimida en discos y otras figuras decorativas. El té rojo es un té fermentado (En este caso el uso de la palabra fermentación es correcto, aunque no del tipo que produce alcohol). Dependiendo del tipo de té rojo que se esté haciendo (oscuro también llamado “cocido” o verde también llamado “crudo”), el proceso de añejamiento dura desde algunos meses a muchos años. Aquellos tés muy viejos y bien conservados son considerados “tés vivientes” (Ya que van evolucionando con el tiempo), al igual que el vino. Son muy preciados por sus notas terrosas, amaderadas, y húmedas, de un sabor suave, pero intenso.